
En 2025, el sector cauchero colombiano rompió récord: más de 1.078 millones de pesos recaudados, superando el 119% de la meta anual. Una cifra que no es menor y que, según el balance oficial, responde al fortalecimiento institucional, la expansión territorial y una gestión más eficiente del gremio.
El crecimiento regional, sumado a la mejora en los precios internacionales del caucho, impulsó las exportaciones y permitió consolidar la sostenibilidad del Fondo de Fomento Cauchero. En otras palabras: el campo respondió cuando hubo organización y mercado.
Pero aquí viene la pregunta que nunca puede faltar:
¿Ese recaudo histórico se está traduciendo en mejores ingresos reales para los pequeños productores? ¿O la bonanza se queda en los balances administrativos?
El sector cauchero tiene un enorme potencial en regiones como la Orinoquía y el sur del país, donde el cultivo representa una alternativa legal frente a economías ilícitas. Si la gestión fue eficiente, que se note en asistencia técnica, infraestructura, acceso a crédito y estabilidad para el productor.
Las cifras son buenas. Ahora toca demostrar que el crecimiento no es solo estadístico, sino social y territorial.
Porque en esta bitácora no celebramos números: exigimos impacto real.