Quieren tumbar la lista a la Cámara.
¿Los mismos de siempre? Sí.
¿El motivo real? El miedo.
El miedo que dejó la convocatoria masiva de Iván Cepeda Castro, que logró llenar dos plazas públicas en Medellín y Apartadó.
Cuando la gente sale sin buses pagados.
Cuando las plazas se llenan sin contratos de por medio.
Cuando el discurso prende sin maquinaria.
Ahí es donde el poder empieza a incomodarse.
¿Qué está en juego?
No es solo una lista a la Cámara.
Es la posibilidad de romper estructuras tradicionales que han controlado Antioquia durante décadas.
Cada vez que un movimiento ciudadano crece, aparecen:
Demandas exprés.
Interpretaciones jurídicas convenientes.
Presiones soterradas.
“Errores administrativos” oportunamente descubiertos.
La historia política del departamento está llena de episodios donde la competencia no se dio en las urnas, sino en los escritorios.
El libreto repetido
- Minimizar la movilización.
- Cuestionar la legalidad.
- Activar el aparato jurídico.
- Intentar deslegitimar antes de que el voto hable.
Pero hay algo que parece no estar en sus cálculos: el desgaste del miedo.
Cuando el pueblo despierta, el poder tiembla.
Y cuando tiemblan, persiguen.
La pregunta no es si intentarán frenar la lista.
La pregunta es si la ciudadanía permitirá que lo hagan.
Porque la democracia no se defiende en comunicados…
Se defiende en las calles y en las urnas.