El debate sobre el salario mínimo vuelve al centro del pulso político y económico del país. La reciente decisión del Consejo de Estado no ordena rebajar el incremento decretado, pero sí exige que el Gobierno Nacional sustente con mayor rigor técnico y jurídico el ajuste salarial para 2026.
⚖️ Un plazo clave y un nuevo sustento
El Ejecutivo dispone de ocho días para expedir un nuevo decreto que cumpla con los parámetros constitucionales, especialmente los relacionados con productividad y participación del salario en la economía. Lejos de representar una derrota política, el fallo abre un escenario inesperado: el incremento podría ser mayor al anunciado.
📊 Productividad: la clave del reajuste
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, afirmó que si se aplica estrictamente el indicador de productividad previsto en la Constitución, el aumento podría superar el 23 %. Una cifra que, de materializarse, transformaría el panorama del ingreso laboral en Colombia.
🏛️ La defensa del salario vital
El presidente Gustavo Petro reiteró su apuesta por un salario mínimo vital, señalando que incorporar variables como productividad y la participación de los salarios en el PIB no conduciría a una reducción, sino a un ajuste al alza.
Según información divulgada por RTVC Noticias, si se cumplen los lineamientos exigidos por el alto tribunal, el salario mínimo podría ubicarse alrededor de $2.155.000 mensuales bajo un esquema estrictamente técnico.
🚨 Obligaciones actuales y vigilancia
Mientras se define el nuevo decreto, el Ministerio del Trabajo recordó que los empleadores deben seguir pagando la quincena con el salario mínimo vigente. La cartera anunció controles reforzados y canales para denunciar incumplimientos.
🔎 Lectura crítica
No se trata solo de cifras: el debate revela una tensión estructural entre legalidad, productividad y justicia social. El salario mínimo se convierte nuevamente en termómetro del modelo económico y en símbolo de la disputa entre quienes defienden el equilibrio macroeconómico y quienes exigen dignidad salarial.
Si el nuevo decreto se sustenta con rigor técnico, el país podría presenciar un reajuste histórico. Si falla el soporte jurídico, la discusión regresará a los estrados.
Y mientras tanto, el trabajador colombiano sigue esperando que el crecimiento económico también se refleje en su mesa.