
Una de las operaciones más contundentes contra el narcotráfico en el sur del país. Más de 11 toneladas de marihuana, distribuidas en más de 10 mil paquetes, dentro de una estructura clandestina en la vereda Monserrate, zona rural de Puerto Asís, Putumayo.
El operativo, en coordinación entre la Policía Nacional y el Ejército Nacional, un duro impacto financiero contra la estructura criminal vinculada al alias “Araña”, con pérdidas superiores a los 8 mil millones de pesos para las redes ilegales.
Las investigaciones, rutas clandestinas hacia Brasil, corredores fronterizos al servicio del narcotráfico internacional y economías criminales sostenidas sobre el miedo, la violencia y el abandono histórico de muchas regiones del país.
Detrás de cada tonelada incautada, una realidad incómoda: territorios atrapados entre la ausencia estatal, el reclutamiento de jóvenes, la expansión armada y el negocio ilícito convertido en única salida económica para cientos de familias olvidadas.
El Putumayo, nuevamente en el centro de la disputa entre el crimen organizado y la institucionalidad. Una región rica en biodiversidad, historia y cultura, pero también golpeada durante décadas por el conflicto armado, la pobreza y las mafias transnacionales.
Mientras las autoridades celebran el resultado operativo, las comunidades continúan esperando inversión social, oportunidades reales, educación, salud, vías y presencia permanente del Estado más allá de los operativos militares.
Porque el narcotráfico no solo se combate con incautaciones. También con dignidad, oportunidades y justicia social.